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La promulgación del Decreto Conciliar Inter Mirifica

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Las imágenes conservadas en la Filmoteca Vaticana, cincuenta años más tarde, vuelve a narrar aquel 4 de diciembre de 1963, día en el que se escribió una página de la historia de la Iglesia.

El 4 de diciembre de 1963 marca una etapa fundamental en la relación entre la Iglesia y los medios de comunicación. Ese día se cierra la sesión pública del segundo periodo del Concilio Vaticano II y se realiza la votación del Decreto sobre los instrumentos de la Comunicación social, Inter Mirifica.

 

Mons. Pericle Felice, Secretario del Concilio, lee el Decreto y lo somete a la aprobación de los padres conciliares que se realiza en solo 12 minutos. Así lo testimonian las imágenes de la Filmoteca, los padres conciliares reciben las hojas de votación, mientras las notas del Benedictus acompañan ese momento. Finalmente, el Decreto viene aprobado con 1960 votos a favor y solo 164 votos en contra.

 

Por primera vez aparece la definición de comunicación social. Es la primera vez que un Concilio ecuménico habla de comunicaciones sociales, de los "instrumentos" fundamentales en la misión de la Iglesia en grado de reducir distancias con facilidad, rapidez y de forma atrayente. Inter Mirifica: reconoce así la dimensión kerigmática de los "mass media", instrumentos de evangelización, útiles para la difusión de la Buena Nueva.

Inter mirifica dispone también que todos los años se celebre la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en ocasión del domingo de la Ascensión del Señor. Así, desde 1967 para esta jornada los Pontífices preparan un mensaje sobre los distintos aspectos de la comunicación social.

Desde este momento la comunicación social entra oficialmente a ser parte del programa de la Iglesia Católica.

El 2 de abril de 1964, con el Motu propio In furtibus multis, Paulo VI cambia el nombre de la Pontificia Comisión para la Cinematografía que se transforma  en Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales. Y a pedido de los padres conciliares, se confía a esa comisión la autoridad y la competencia de todos los instrumentos de comunicación, incluyendo la prensa escrita.

 

A distancia de cincuenta años, Inter mirifica aún cuenta con su mérito, no obstante algunas debilidades que fueron atendidas por los documentos sucesivos, reconociendo el valor de estas "maravillas", fruto del genio humano y don que Dios hace al hombre; y teniendo presente sus riesgos.

El camino que condujo al Decreto

En junio de 1959, Juan XXIII lanza una primera consultación sobre los argumentos que se tendrían que abordar en el Concilio Vaticano II; en esa oportunidad, los medios de comunicación social prácticamente no son tomados en cuenta, de las 9.348 propuestas sólo 18 hacen referencia a los mass media. 

El 5 de junio de 1960, con el Motu propio Superno Dei nutu, Juan XXIII instituye la Comisión preparatoria a los trabajos del Concilio. La Comisión encargada del texto sobre la comunicación inicia sus trabajos en julio de 1960, presidida por el arzobispo Marti O'Connor junto a Mons. Andrea M. Deskur como secretario.

Entre 1960 y 1962, la Comisión prepara un esquema, con 114 parágrafos, aprobados por Juan XXIII como documento para incluir en los actos conciliares.

Los Padres Conciliares debaten sobre el texto en la primera sesión; al final de la discusión, el 27 de noviembre, la presidencia del Consejo dispone la aprobación del documento proponiendo que las indicaciones pastorales sean discutidas en una Instrucción pastoral posterior, que sería encargada a la Comisión Vaticana para las comunicaciones sociales. La propuesta fue aprobada por 2138 votos favorables, con 15 votos en contra y 7 abstenciones.

El texto se reduce de 114 a 24 parágrafos pero de Constitución pasa a ser Decreto conciliar. Antes de la votación definitiva de 1963, el documento fue muy criticado, porque se sostenía que no tuviese la dignidad de un documento conciliar pues se objetaba que el documento parecía teológicamente pobre. Sin embargo, la votación en aula del 25 de noviembre 1963 obtiene el número más alto de votos negativos para un documento conciliar: 503 votos contrarios, 1589 votos a favor y 11 abstenciones.

En la votación definitiva del 4 de diciembre sucesivo, antes la presencia del Papa Paulo VI, los votos contrarios se reducen a 165 y el Decreto bien aprobado.

Por: Claudia Di Giovanni, Delegada de la Filmoteca Vaticana